martes, 27 de junio de 2017

Las bibliotecas públicas, grandes beneficios a la educación y cultura



Por Alberto Alejandro Cano Coutiño

De acuerdo al Manifiesto de la UNESCO en favor de las Bibliotecas Públicas, proclama a esta como una fuerza viva de educación, cultura e información y como agente esencial de fomento de la paz y los valores espirituales en la mente del ser humano.  Así pues, la UNESCO alienta a las autoridades nacionales y locales a que apoyen las bibliotecas públicas y participen activamente en su desarrollo.

Tal es el caso de la Red de Bibliotecas Públicas de Tuxtla Gutiérrez, este conjunto agrupa a 14 bibliotecas distribuidas en la geografía tuxtleca como son: Albania Alta, Plan de Ayala, El Jobo, Copoya, Las granjas, San Roque, Laguitos, Patria Nueva, Niño de Atocha, Terán,  entre otras, y tienen entre sus objetivos esenciales promover la lectura entre los habitantes  la sociedad tuxtleca.

Los servicios que se otorgan en las bibliotecas públicas de la red municipal tienen como objetivo vincular a la población con los libros, y desarrollar su gusto por la lectura a partir del conocimiento de las necesidades de cada comunidad.

Para dar atención a los usuarios de Tuxtla, las bibliotecas de la red municipal, proporcionan los siguientes servicios básicos: préstamo interno con estantería abierta, préstamo a domicilio, servicios de consulta, orientación a usuarios, fomento a lectura

De acuerdo con sus dimensiones, recursos y nivel de desarrollo, parte de las bibliotecas ofrecen, adicionalmente: módulo de servicios digitales con acceso a internet, videoteca, hemeroteca, ludoteca, sala de usos múltiples, sala Juvenil y sala multimedia.

“Garantizamos el acceso a libros de forma gratuita a los usuarios, porque estamos convencidos que la educación es la esencia del ser humano”, precisó la Directora  de Bibliotecas y Desarrollo Cultural del municipio de Tuxtla Gutiérrez, Violeta Hernández Ballinas.

Explicó que a través de la red de bibliotecas municipales, se ha dado  un gran apoyo a todas  las manifestaciones  artísticas, lúdicas y folklóricas de la región, los bibliotecarios han salido a escuelas para implementar en los salones la hora del cuento, en la calzada de los hombres ilustres se establecieron cinco islas de lectura, que hacen un total de 2700 libros.

“hacemos una cordial invitación a los ciudadanos de Tuxtla para que asistan a las bibliotecas públicas, son lugares donde se encuentra la sabiduría y el conocimiento”, enfatizó Violeta Hernández.

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Las bibliotecas representan un espacio vivo: Molina Valencia


Lucía Sarauz Gutiérrez
Dentro del Congreso del Estado se encuentra un sitio que por su tranquilidad constante pareciera que no existe; sin embargo, saltan a la vista los estantes repletos de libros. La Biblioteca Pública Mariano Robles Domínguez presume sus nuevas instalaciones.
Durante 12 horas (de 8 a 20 horas), el recinto ofrece sus servicios al público en general con mobiliario y equipos de cómputos nuevos. Aunque físicamente es pequeña, la Biblioteca cuenta con un acervo de más de 16 mil libros, de temas, autores, años y títulos diversos. Así como un catálogo virtual.
“Tenemos un catálogo virtual disponible a la población en la página del Congreso del Estado www.congresochiapas.gob.mx, en donde se pueden hacer búsquedas del materiales de acuerdo al título, tema, autor, año; la ventaja es recortar el tiempo de consulta física”, asegura Iván Arturo Molina Valencia, jefe del Departamento de la Biblioteca Mariano Robles Domínguez del Congreso del Estado.
Hace varias semanas, la Biblioteca Pública abre nuevamente sus puertas con un acervo distribuido en siete colecciones, entre ellas Consulta General, Infantil, Chiapas, Senado de la República, Periódicos y diarios oficiales, entre otros. Puede encontrar libros en temáticas de ciencias, psicología, lengua, literatura, historia, filosofía, sociología y religión.
“Una de nuestras colecciones es la General, que alberga todo tipo de contenidos, como literatura, conocimientos especializados, así como la de enfoque infantil; otra colección Chiapas, de todos los autores y publicaciones que surgen de la entidad;  somos la tercera colección más grande en el estado de Diarios Oficiales de la Federación y de periódicos oficiales del Gobierno del Estado; también puedes consultar la colección Senado de la República; los equipos de cómputo sirven para tener acceso de materiales que nosotros no tenemos.”
Desde el 13 de diciembre de 1986, el recinto se encuentra en funcionamiento y tiene como objetivo promover la lectura entre la población. “Con el hecho de reinaugurar y de dotar con nuevo mobiliario ya se está fomentando su uso; asimismo, la ley de Fomento a la Lectura, y la Ley de Bibliotecas para el estado de Chiapas permiten dignificar el espacio y dar la certeza jurídica que necesiten las bibliotecas para que las autoridades municipales fomenten y conserven estos espacios culturales”.
En la Biblioteca Pública Mariano Robles Domínguez se llevan a cabo círculos de lectura, presentaciones de libros, ciclos de cine y talleres: “Es importante que la población entienda que las bibliotecas no sólo tienen que ver con el ámbito académico, sino que representan un espacio vivo”.
Este recinto recibe al año 20 mil visitas; cuenta con un área que empastado y encuadernado para darle mantenimiento a los libros. Su acervo se encuentra en crecimiento gracias a los a convenios de intercambio bibliográfico y participación con la Secretaría de Cultura federal, el Senado de la República y distintas instituciones que donan parte de lo que publican. Sin olvidar las donaciones voluntarias de particulares.  
La Biblioteca Pública Mariano Robles Domínguez ofrece sus servicios de 8 a 20 horas. Conózcala. Se encuentra dentro del recinto legislativo, en Tuxtla Gutiérrez.

viernes, 9 de junio de 2017

Pilares de la bibliotecología chiapaneca

Por Alberto Alejandro Cano Coutiño

Las bibliotecas y los centros de documentación son indispensables para que los ciudadanos puedan disfrutar de una mejor calidad de vida y un desarrollo óptimo en los niveles económico, social, cultural y educativo. En la misma medida en que los pueblos dispongan de los recursos y servicios de información y los utilicen convenientemente, se verá reflejado en ellos el progreso, el desarrollo individual y colectivo.


Es por eso, que en esta columna deseamos resaltar a los que han forjado el desarrollo de las bibliotecas en Chiapas, tal es el caso del  Maestro Arquímedes Rosemberg López Roblero, oriundo de la ciudad de Motozintla; el pasado 20 de febrero recibió de manos del rector de la Universidad Autónoma de Chiapas, Carlos Eugenio Ruiz Hernández un reconocimiento por su amplia trayectoria y aportación al desarrollo de la bibliotecología en el estado de Chiapas; ya que uno de sus mayores méritos ha sido el ser fundador y director de la Biblioteca Central Universitaria.   Así mismo, su incansable trayectoria en el fomento de la profesión bibliotecaria lo llevó a proponer cursos, seminarios y talleres de capacitación, los cuales impulsó desde sus funciones como director de la Dirección de Desarrollo Bibliotecario de la UNACH. Además de ser catedrático en la Licenciatura de Bibliotecología y Gestión de Información,  actualmente funge como coordinador académico de la misma.

Es egresado del Instituto Politécnico Nacional como ingeniero químico industrial, cuenta con una maestría en bibliotecología por la UNAM y además es maestro en educación superior por la Universidad Autónoma de Chiapas.  En la Ciudad de Tuxtla Gutiérrez dirigió la Dirección de Desarrollo Bibliotecario de la Universidad Autónoma de Chiapas,  fue director del Sistema Bibliotecario de la Universidad de Quintana Roo, se desempeñó como director de la Biblioteca del Centro de Estudios Avanzados de la Universidad Autónoma de Chiapas,   fue además director de la Red Estatal de Bibliotecas Públicas del Estado de Chiapas del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, Director del Centro Universitario de Información y Documentación de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas.


López Roblero, explica que en 1982, como consecuencia de la implementación del Programa Nacional de Bibliotecas Públicas, por las autoridades gubernamentales: el presidente de la República Miguel de la Madrid Hurtado, Miguel González Avelar, secretario de educación pública y Ana María Magaloni, directora general de bibliotecas, se dieron las condiciones para construir en el estado de Chiapas, la Biblioteca de la UNACH. En esos momentos el estado era gobernado por el general Absalón Castellanos Domínguez y el secretario de educación era Javier López Moreno.

El terreno de 28 mil metros cuadrados, en donde se encuentra la Biblioteca Universitaria, fue donado por don Carlos Maciel Espinosa, una de las condiciones del donante fue cuidar el medio ambiente del lugar, conservando las plantas y los árboles, a fin de no convertir el sitio en un lugar dominado por el cemento y el concreto.


El seis de diciembre de ese año, se inicia la construcción formal del edificio, con la colocación de la primera piedra por el rector Morales Constantino. En febrero de 1984, se inician los trabajos de adquisición y organización de los libros, además de la contratación y capacitación de personal.

Por fin el 20 de febrero de 1985, el presidente de la República Miguel de la Madrid Hurtado inauguró la Biblioteca Central de la UNACH. Acompañado por el secretario de Educación Pública, Jesús Reyes Heroles, por el gobernador del estado Absalón Castellanos, entre otros.
El equipo de trabajo con que inició, el Mtro. Arquímedes, las labores de la biblioteca universitaria fueron: Armando Altamira Rodríguez, Ricardo Botello Cortez, René Arjón Castro, Herlinda Hernández Aguilar, Carlos Salazar Gómez, Roberto Valenzuela Valdés, Beatriz Orantes Salinas, Romeo Díaz Abadía, Abraham Domínguez Espinosa (q.e.p.d.), Cutberto Díaz de la Cruz; Maricela Betanzos Reyes, Magnolia Solís, Guadalupe Barrera Galán, Delmar LLaven, Fulvia Córdova Ramos, María Miceli, Rolando Riley Corzo, Rosana López Alfaro, Guadalupe Mandujano, Mario Toledo Peña, Jorge Salinas, Luz María Camas.


Para terminar, López Roblero alude a dos párrafos del discurso inaugural leído por Heberto Morales:
"Somos herederos de los chiapanecos que escribieron en la roca su historia, que se ve desde el infinito, y en honor de esos hombres se han levantado estas nuevas pirámides que albergan un gran acervo cultural que servirán para una formación de lo que será el futuro de Chiapas”.
"De esta biblioteca, parteaguas de nuestra historia, brotará la nueva universidad, que quizá ninguno de nosotros conocerá. Las generaciones que vengan, Irán presentándose poco a poco, respondiendo al esfuerzo de sus maestros y orientadores de que el centro de su vida académica tendrá que ser la biblioteca. Descubrirán por si mismos la verdad de que se puede tener una gran biblioteca, sin universidad, pero jamás una gran universidad, sin una gran biblioteca".

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Historia mínima del libro


Por Alberto Alejandro Cano Coutiño

El libro a través del paso del tiempo, ha cambiado muchas veces de soporte, pero ha conservado su función más importante que es la de transmitir la información a la humanidad. 

En la prehistoria del libro, como lo analiza el bibliotecario español, Hipólito Escolar,  especialista en la historia del libro y  bibliotecas antiguas, debemos empezar con el libro oral, éste no tiene formato alguno, ya que es la narración de los sucesos y acontecimientos, así como cuentos y leyendas que se fueron transmitiendo por medio del lenguaje oral de generación en generación, fue el  primer libro que subsistió durante milenios, por mencionar algunos, tenemos  libros orales como la misma Biblia, aquí los ancianos tenían la responsabilidad y la obligación de transmitir a los más jóvenes las enseñanzas dadas por Moisés y los profetas, y estos debían aprenderlas de memoria. Otros textos importantes como  la Ilíada y la Odisea de Homero, en el siglo VIII a. C.


Uno de los primeros pueblos en utilizar la escritura fueron los sumerios, que al inicio fue de tipo ideográfica y después evolucionó a fonético silábica; después otro pueblo destacado, los babilonios, utilizaron la escritura de tipo cuneiforme, posterior a esto los Mesopotámicos grabaron las inscripciones cuneiformes en tablas de arcilla, así surgió el primer libro de la humanidad; de esta manera aparecieron las primeras bibliotecas, con colecciones de tablillas, una de ellas fue la de Assurbanipal con más de treinta mil de éstas.

En el tercer milenio a.C., los chinos se destacaron por realizar la escritura en las tiras de bambú en las cuales existían columnas de signos en forma vertical, esta técnica fue utilizada por muchos años y fue complementada con seda y madera, en este soporte fue que se desarrollaron los libros de la gran literatura china, cabe mencionar que aquí fue donde se originó el papel.

Los egipcios atribuían la invención de la escritura jeroglífica al dios de la sabiduría Tot, la que se transformó de la fase pictográfica a la ideográfica y después a la fonética, el material para que esta escritura se desarrollara fue la planta de papiro que crecía en el valle del río Nilo. El papiro tenía la forma de rollos, estaba estructurado por 20 hojas enrolladas alrededor de una varilla de marfil o madera, era resguardado en un recipiente de arcilla. El papiro se utilizó prácticamente hasta finales del siglo III, cuando fue sustituido por el pergamino.

Desarrollado en la antigua ciudad de Pérgamo, el pergamino constaba de un soporte de cuero crudo extraído de animales como el venado, buey, cerdo, cabra, borrego, era por decirlo así un papel de piel animal convertida en hojas aplanadas y lisas que permitía su utilización como material de escritura; esta técnica estuvo en vigor por más de veinte siglos, hasta la llegada del códice, antepasado el libro en su forma actual, es decir, ahora el formato constituía del conjunto de cuadernos formados al doblar una o más hojas y cosidos unos a otros. La etimología de la palabra es caudex, tronco de árbol o corteza. Los códices manuscritos en papel fueron los libros más bellos de la edad media.



 Con el renacimiento, el conocimiento humano empieza a difundirse, es cuando la imprenta es inventada por Johannes Gutenberg en el siglo XV e imprime la primera obra de la cultura occidental: la Biblia Latina. Con esta nueva tecnología se reproducían fácilmente los libros y gradualmente se empieza a prescindir de los copistas, escribanos y planchas de madera.  La aparición de la imprenta de tipos móviles causó una notable revolución cultural, debido a que el libro se hizo asequible a todas las personas y en Europa empezaron los procesos de alfabetización.


En las postrimerías del siglo pasado, se desarrollaron las técnicas de grabación magnetofónica, empezaron a salir el audio casete y el audiolibro. Posteriormente empezaron a proliferar los libros digitales en cd rom e internet,  gracias a esto tenemos el advenimiento de los libros electrónicos o e-books, y con esto a su vez las bibliotecas virtuales o digitales, la mayoría de las bibliotecas más importantes del mundo están digitalizando sus acervos.


En la actualidad estamos inmersos en la era digital y por lo tanto del libro electrónico, una revolución tecnológica más, trayendo sus propias características y retos; pero el tradicional libro impreso no desaparecerá con la implementación de las tecnologías de la información y la comunicación, al contrario, se revalorará su uso y se disfrutará de la calidez de su formato impreso.  Pero en sí lo más importante de los libros no está en el formato, lo más importante es leerlos.

 acout600@hotmail.com
         


martes, 2 de mayo de 2017

Leer por obligación o por placer

Asich

Una de las funciones sustantivas de los centros escolares es la de promover la lectura en los estudiantes,  por lo que  conseguir que éstos aprendan a leer y más que eso, tengan el hábito lector permanentemente, es uno de los tantos retos que la escuela debe afrontar. Manifestó el bibliotecólogo, docente y promotor de la lectura Alberto Alejandro Cano Coutiño.


En el Día Internacional del Libro sostuvo que los docentes han recurrido a muchas estrategias con el afán de acercar a los alumnos a la lectura, esto se puede apreciar en las numerosas experiencias publicadas en revistas especializadas; en ellas, los autores se esfuerzan en hacer leer a los alumnos con más o menos acierto; desde imponer títulos según lo marque el programa de estudios del curso en el nivel correspondiente, como leer en grupo el mismo texto en breves sesiones.
Los educadores a veces han descuidado estos detalles y convierten la lectura en una obligación, quitándole el elemento de entretenimiento y motivación, frustrando a los muchachos con todas esas formas de coerción para que lean. Los estudiosos de la psicología afirman que las acciones placenteras, una vez que son acatadas como una obligación, pierden su interés.
Para acercar los estudiantes a la lectura se les debe ofrecer accesibilidad, de tal manera que se cuente con opciones de obras tales como cuentos, novelas cortas y obras teatrales de acuerdo a sus edades e intereses.
Para este fin, Cano Coutiño, también presidente de la fundación chiapaneca para el Fomento de la Lectura y la Educación A.C., ofrece algunas sugerencias para despertar el interés de esta actividad, no sólo en la escuela sino también en el hogar.
  • Hay que empezar en las bibliotecas públicas y escolares, una opción para acercarse a los autores y temas que puedan gustar;
  • Hay que tener un lugar confortable, luz adecuada y si es al  aire libre mejor; los niños y jóvenes, si nos ven leer aunque sea el periódico, ellos también se unirán al espacio de lectura;
  • Otra alternativa es la de regalar libros  y permitirles que ellos mismos elijan el que más les guste;
  • Así también los padres deberán hacer el esfuerzo por adquirir libros o ir formando una biblioteca particular en casa para que los jóvenes no tengan que salir de casa para leer un libro.
En conclusión, afirma el bibliotecólogo, no se trata simplemente de hacer leer a los estudiantes, la meta es atraerlos a la lectura y hacer que éstos quieran leer por placer y por gusto.